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Buenas sensaciones y mala fortuna para Aznar en su retorno a la competición en el Campeonato de España de Rallyes

Después de ocho meses sin competir, José Antonio Aznar volvió a ponerse al volante de su Porsche para participar en el rallye La Nucía-Mediterráneo, prueba puntuable para el 'FIA European Rally Trophy', el Súper Campeonato de España de Rallyes y el Campeonato de España de Rallyes de Asfalto que se disputó el sábado 7 de noviembre en la localidad alicantina. El intenso aguacero caído en las horas previas al inicio de la competición dejó totalmente empapado el asfalto de los dos tramos que componían el recorrido de primera mitad del rallye. El piso, sucio y muy deslizante, estaba en las peores condiciones posibles para el Porsche del piloto almeriense, especialmente en la primera sección. Y aunque mejoraba algo en las segunda pasadas, lo que permitía a Aznar rebajar sus cronos previos de forma notable, el estado del terreno seguía siendo muy desfavorable para el GT y mucho más adecuado para los numerosos R5 y N5 de tracción total presentes en la prueba. En la asistencia del mediodía, sin lluvia y con el cielo cada vez más despejado, las perspectivas eran buenas de cara a los tramos de la tarde. El equipo modificaba los reglajes del Porsche y Aznar salía al ataque, dispuesto a recuperar el mayor número de posiciones posible. Sin embargo, mediada la quinta especial, primera de la segunda mitad del rallye, una fuga en el radiador central acababa con las opciones de remontada del piloto almeriense y su copiloto, Carlos Cancela, que se veían obligados a completar el tramo a ritmo lenta para retirarse una vez alcanzada la meta. Pese a la lógica decepción por el inevitable abandono, el balance del rallye era positivo para Aznar y su equipo. Por una vez, y dadas las muy especiales circunstancias vividas este año, lo de menos era el resultado. El principal objetivo en La Nucía era reencontrarse con la competición y recuperar las sensaciones de pilotaje con el Porsche. Algo que José Antonio lograba plenamente y a lo que contribuía también el buen hacer y la profesionalidad de su copiloto en esta ocasión, Carlos Cancela, con quien se compenetraba a la perfección desde el primer momento. Por todo ello, la participación en La Nucía acababa siendo una buena experiencia para todo el equipo, deseoso de dejar atrás tantos meses sin competir para poner ya la mirada en el futuro con optimismo.